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52,3 millones de euros. Esa es la cifra final del último año fiscal de Kyocera en la zona ibérica, concluido el pasado 31 de marzo. Un montante que a pesar de no cumplir con las previsiones, cifradas en lograr 56 millones de euros, permiten a la oficina crecer un 10,5% y volver a situarse, por segundo año consecutivo, como la filial más rentable de Kyocera Mita a nivel mundial y la única capaz de elevar su negocio en dos dígitos. Óscar Sánchez, máximo responsable de la estrategia ibérica, no se achanta a pesar de las dificulatades del mercado, que han afectado a todos los actores impresos, y mantiene su línea de crecimiento para este ejercicio, en el que esperan lograr 64 millones de euros, lo que supone crecer un 25%. “Este año se plantea complicado. Todo el mundo conoce los datos económicos, que no son favorables, lo que afecta a la capacidad de compra de las empresas. Sin embargo, tenemos que ser capaces de afrontar esta situación de mercado más complicada, por lo que hay que ser más imaginativo y buscar fórmulas nuevas”.
Kyocera, que el pasado año ponía en marcha la división Kyocera Business Services, con la que quería explorar el desarrollo de servicios, tiene muy claro que la rentabilidad y el crecimiento proceden de este área. Óscar Sánchez lo tiene muy claro: “Queremos posicionarnos como una empresa que da servicios de impresión. La oferta basada en hardware e incluso en software no aporta valor añadido al cliente. El factor diferencial van a ser los servicios: ir a una empresa y poderle ofrecer un análisis de sus costes de impresión. Creemos en un concepto global de la impresión y la gestión del documento”. El pasado año la compañía facturó en servicios más 6 millones y el objetivo es alcanzar 12 millones; lo que supone que el 50% del crecimiento de Kyocera debe proceder de este apartado.
El otro cambio estratégico afecta al canal. Si hasta el momento el valor fundamental de la empresa procedía del canal reprográfico, ahora la marca pretende desembarcar en la red TI a través de la firma con algún mayorista. “Durante seis años no hemos utilizado la figura del mayorista porque afectaba de forma negativa a nuestro canal reprográfico; ahora, conseguida la consolidación de este canal, podemos abrirnos al canal TI sin crear una situación complicada para esta red reprográfica”, apunta Sánchez. La marca se encuentra en un proceso de selección, estudiando si optan por una o varias figuras. Lo que sí tienen claro es que desean “un mayorista en el que aunque no seamos la única oferta de impresión, podamos colocarnos como segunda opción, y que además crea en la oferta de servicios”.
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